ARTIGOS E ENTREVISTAS

Sobre el fundador o Sensei Morihei Ueshiba
Por Santiago Portilla - Aikikai de Ecuador

Luego de un largo proceso de cultivo de las distintas artes marciales tradicionales del Japón, MoriheiUeshiba se volvió uno de los mayores exponentes de su época, pero insatisfecho aún con todo lo que habíadescubierto, se introdujo profundamente en el desarrollo espiritual que le llevó a sintetizar un arte queintegraba sus principios religiosos y filosóficos. Como "ZEN en movimiento" Ueshiba definió que elcamino esencial de las artes marciales no debe ser ganar torneos, o triunfar en una batalla matando a los enemigos. La gloria de un trofeo es efímera y el hombre vencido hoy tendría hermanos que quisieran vengarlo mañana. Por eso dijo: "No les estoy enseñando técnicas marciales sino a vivir por la no violencia, Aikido es el amor protector de todo lo que existe."

La práctica de un arte marcial debe generar más placer que dolor, más libertad que restricción, más amor que odio, más colaboración que competencia. Como fruto de esta filosofía nació el Aikido, que en su forma más elemental abarca una serie de hábiles y atractivos movimientos, pero que en su forma avanzada consiste en un estilo de vida consciente y respetuoso de las leyes naturales y humanas.

La palabra "Aikido" está conformada por tres ideogramas japoneses que significan:

Ai = Armonía,
Amor Ki = Energía Vital de la Naturaleza y el Universo
Do = Entrenamiento Constante, Camino

Aikido es un arte marcial de armonización con los principios de la Naturaleza y del Universo, es una disciplina en la que el global ejercicio del cuerpo, las emociones y el pensamiento, genera energía, armoniza el alma y promueve el desarrollo espiritual.

El Aikido nos permite confirmar que la energía nace en el movimiento adecuado. Sus elegantes movimientos, proyecciones e inmovilizaciones, pueden ser al extremo eficaces en la defensa personal, ya que permiten finalizar un ataque de inmediato con severidad y decisión, o disiparlo con gran gentileza y suavidad. En Aikido, se trabaja intensamente en la integración de los opuestos a todo nivel como: cuerpo y mente, femenino y masculino, padres e hijos, comunidad e individuo, Oriente y Occidente. De esta manera, incluye la participación constante de las dos energías universales, Yin y Yang, protagonista y antagonista, por lo que en el proceso marcial no existe la intención de hacer daño ni destruir al adversario, sino el esencial propósito de respetarlo y valorarlo para crecer juntos, ya que gracias a su presencia opuesta, es posible desarrollar nuestra mayor capacidad.

Al enseñarnos a utilizar la amenaza en nuestro beneficio, el Aikido transforma al enemigo en amigo, entrenándonos a enfrentar todas las aparentes adversidades de la vida, que se vuelven motivos para la autosuperación. La enseñanza principal del Aikido no es para el Dojo sino para aplicarla en la vida cotidiana. El proverbio "No hagas al otro lo que no te gustaría que te hicieran a ti" está por excelencia siempre presente en Aikido, pues educa sobre la conciencia espiritual de la ley de acción y reacción. Por eso, sus extraordinarias técnicas buscan integrarse y dialogar con las agresiones y contrariedades para controlarlas y apaciguarlas.

En la acelerada y conflictiva vida moderna, quien no aprende a relajarse dentro de esta agitación, inevitablemente es afectado por la onda expansiva del estrés y la ansiedad; al mismo tiempo, no solo es importante cierta tranquilidad interior, sino también estar preparados para enfrentar las amenazas y violencia que nos circundan. En estos aspectos, el Aikido es único, ya que conjuga maravillosamente la técnica, el arte y la filosofía, para enseñarnos a vivir en paz pero prevenidos ante la guerra.

Gracias a los fluidos desplazamientos en círculos y espirales con profunda respiración, el Aikido nos proporciona vigor, serenidad y lucidez, por lo que puede ser aprovechado por cualquier persona, a cualquier edad, en una práctica sumamente divertida, relajante y tonificante, en la que no impera el espíritu combativo, sino de colaboración y respeto para una colectiva y dinámica meditación.

Como una danza marcial de singular belleza, el Aikido es esencialmente un arte en el que se trae al interior la armonía y quietud de la naturaleza, junto a su efervescencia y vital actividad.

ESCUELITA PARA NIÑOS:
Una eficaz educación para los niños debe incluir principios para el fortalecimiento orgánico, la seguridad emocional y la madurez psicológica. El Aikido transforma el arte marcial en un animado juego de formación infantil para el cultivo de estos objetivos. Los niños aprenden a coordinar su cuerpo, a relacionarse respetuosamente con sus compañeros y a incorporar principios de ética social y amor a la naturaleza. La regular disciplina del Aikido es especialmente valiosa como una facultad de apoyo físico y espiritual, frente a todos los desafíos en las distintas etapas de su crecimiento personal.




 

 

 

 

 

 

 

 

 

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