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Luego
de un largo proceso de cultivo de las distintas artes marciales
tradicionales del Japón, MoriheiUeshiba se volvió uno de
los mayores exponentes de su época, pero insatisfecho aún
con todo lo que habíadescubierto, se introdujo profundamente
en el desarrollo espiritual que le llevó a sintetizar un
arte queintegraba sus principios religiosos y filosóficos.
Como "ZEN en movimiento" Ueshiba definió que elcamino esencial
de las artes marciales no debe ser ganar torneos, o triunfar
en una batalla matando a los enemigos. La gloria de un trofeo
es efímera y el hombre vencido hoy tendría hermanos que
quisieran vengarlo mañana. Por eso dijo: "No les estoy enseñando
técnicas marciales sino a vivir por la no violencia, Aikido
es el amor protector de todo lo que existe."
La práctica
de un arte marcial debe generar más placer que dolor, más
libertad que restricción, más amor que odio, más colaboración
que competencia. Como fruto de esta filosofía nació el Aikido,
que en su forma más elemental abarca una serie de hábiles
y atractivos movimientos, pero que en su forma avanzada
consiste en un estilo de vida consciente y respetuoso de
las leyes naturales y humanas.
La palabra
"Aikido" está conformada por tres ideogramas japoneses que
significan:
Ai
= Armonía,
Amor
Ki = Energía Vital de la Naturaleza y el Universo
Do
= Entrenamiento Constante, Camino
Aikido
es un arte marcial de armonización con los principios de
la Naturaleza y del Universo, es una disciplina en la que
el global ejercicio del cuerpo, las emociones y el pensamiento,
genera energía, armoniza el alma y promueve el desarrollo
espiritual.
El Aikido
nos permite confirmar que la energía nace en el movimiento
adecuado. Sus elegantes movimientos, proyecciones e inmovilizaciones,
pueden ser al extremo eficaces en la defensa personal, ya
que permiten finalizar un ataque de inmediato con severidad
y decisión, o disiparlo con gran gentileza y suavidad. En
Aikido, se trabaja intensamente en la integración de los
opuestos a todo nivel como: cuerpo y mente, femenino y masculino,
padres e hijos, comunidad e individuo, Oriente y Occidente.
De esta manera, incluye la participación constante de las
dos energías universales, Yin y Yang, protagonista y antagonista,
por lo que en el proceso marcial no existe la intención
de hacer daño ni destruir al adversario, sino el esencial
propósito de respetarlo y valorarlo para crecer juntos,
ya que gracias a su presencia opuesta, es posible desarrollar
nuestra mayor capacidad.
Al enseñarnos
a utilizar la amenaza en nuestro beneficio, el Aikido transforma
al enemigo en amigo, entrenándonos a enfrentar todas las
aparentes adversidades de la vida, que se vuelven motivos
para la autosuperación. La enseñanza principal del Aikido
no es para el Dojo sino para aplicarla en la vida cotidiana.
El proverbio "No hagas al otro lo que no te gustaría que
te hicieran a ti" está por excelencia siempre presente en
Aikido, pues educa sobre la conciencia espiritual de la
ley de acción y reacción. Por eso, sus extraordinarias técnicas
buscan integrarse y dialogar con las agresiones y contrariedades
para controlarlas y apaciguarlas.
En la
acelerada y conflictiva vida moderna, quien no aprende a
relajarse dentro de esta agitación, inevitablemente es afectado
por la onda expansiva del estrés y la ansiedad; al mismo
tiempo, no solo es importante cierta tranquilidad interior,
sino también estar preparados para enfrentar las amenazas
y violencia que nos circundan. En estos aspectos, el Aikido
es único, ya que conjuga maravillosamente la técnica, el
arte y la filosofía, para enseñarnos a vivir en paz pero
prevenidos ante la guerra.
Gracias
a los fluidos desplazamientos en círculos y espirales con
profunda respiración, el Aikido nos proporciona vigor, serenidad
y lucidez, por lo que puede ser aprovechado por cualquier
persona, a cualquier edad, en una práctica sumamente divertida,
relajante y tonificante, en la que no impera el espíritu
combativo, sino de colaboración y respeto para una colectiva
y dinámica meditación.
Como
una danza marcial de singular belleza, el Aikido es esencialmente
un arte en el que se trae al interior la armonía y quietud
de la naturaleza, junto a su efervescencia y vital actividad.
ESCUELITA
PARA NIÑOS:
Una eficaz educación para los niños debe incluir principios
para el fortalecimiento orgánico, la seguridad emocional
y la madurez psicológica. El Aikido transforma el arte marcial
en un animado juego de formación infantil para el cultivo
de estos objetivos. Los niños aprenden a coordinar su cuerpo,
a relacionarse respetuosamente con sus compañeros y a incorporar
principios de ética social y amor a la naturaleza. La regular
disciplina del Aikido es especialmente valiosa como una
facultad de apoyo físico y espiritual, frente a todos los
desafíos en las distintas etapas de su crecimiento personal.
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